La informalidad laboral en Chile: una deuda pendiente para seguir fortaleciendo la seguridad y salud en el trabajo
No podemos desconocer la realidad que tenemos en nuestro país donde existen más de 2.5 millones de trabajadores informales, que, independiente de su situación económico-social, representan un universo importante de personas que cada día se levantan y salen a trabajar sin contar con la protección de la Seguridad Social.
Para muchos, la informalidad laboral, categoría que es distinta a ser un trabajador o trabajadora independiente que cotiza y que se integra a la economía y a las prestaciones de la seguridad social, es una elección forzada para subsistir y satisfacer sus necesidades diarias. Esta alternativa temporal, que muchas veces pasa a ser permanente, es en realidad un problema estructural que afecta tanto al trabajador mismo, como a la economía del país.
Resulta evidente concluir que estamos bajo los efectos de una economía que enfrenta un debilitamiento y falta de incentivos concretos al empleo formal. Así lo demuestran las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que revelan que la economía chilena tiene dificultades para generar empleos formales. La tasa de ocupación sigue por debajo de los niveles anteriores a la pandemia y la creación de trabajos informales ha aumentado un 58% en un año.
Un trabajador o trabajadora informal está en un escenario de precariedad, que se traduce en una vulnerabilidad constante ante cualquier eventualidad, expuestos a condiciones laborales complejas tales como: salarios bajos y jornadas excesivas, desconocimiento de sus derechos y, más complejo aún, sin acceso a las prestaciones básicas y la cobertura de la seguridad social, específicamente aquellas que se relacionan con la seguridad laboral y la cobertura del seguro social de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.
Para abordar este problema es fundamental que el Estado implemente políticas integrales que promuevan la formalización del empleo. Esto incluye la creación de incentivos fiscales para las pequeñas y medianas empresas, la simplificación de trámites que resultan a veces complicados o burocráticos para la formalización, la implementación de programas de capacitación y apoyo para los trabajadores informales.
Por otra parte, es crucial también entender las consecuencias de las nuevas leyes laborales y de los 62 proyectos de ley en discusión en el parlamento, como lo son, a modo de ejemplo, el permiso laboral por la muerte de mascotas o el día libre por cumpleaños. Estas iniciativas, aunque siempre bien intencionadas, incrementan los costos y la complejidad de operar para las pymes, haciendo que formalizarse sea un negocio aún menos atractivo que permanecer en la informalidad.
En lugar de imponer y seguir avanzando en más regulaciones que desincentiven la creación de nuevos puestos de trabajo, debemos hacer que la formalización sea atractiva para trabajadores y empresas, porque estamos convencidos que el desarrollo individual y social son parte de lo que hacemos día a día en los puestos de trabajo. Esa es la visión de Mutual de Seguridad. Por eso queremos que como país avancemos en políticas públicas donde se promuevan entornos laborales seguros y saludables para todos los trabajadores y trabajadoras.
La formalización no puede sino ser vista como un paso hacia la dignidad laboral, donde cada trabajador tenga acceso a todas las ventajas de la Seguridad Social, y, en nuestro caso a trabajar en un entorno seguro y saludable, donde no sólo protejan su bienestar, sino que también aumenten la productividad y la satisfacción laboral del país. Está demostrado que entornos laborales seguros y saludables hacen más felices a los trabajadores, y un trabajador más feliz es más productivo, por lo que en un ecosistema de esas características ganamos todos.
Como Mutual de Seguridad creemos que nuestro desafío es proteger a todas las personas en su contexto laboral. La informalidad priva a muchos trabajadores de cuestiones que son básicas en un país en búsqueda de mayor igualdad, más y mejores derechos y una institucionalidad que se hace cargo de las necesidades de todos. Es por eso que, desde nuestra vereda, creemos que debemos propender a dar soluciones y buscar con flexibilidad el cómo entregar los beneficios del sistema de seguridad laboral a este universo importante de trabajadores que hoy se encuentran en este escenario de desprotección.
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