¿Tienes que tomar una gran decisión? Mejor, hazlo por la mañana
¿Revisando un presupuesto justo antes de dormir? ¿Puliendo una presentación a medianoche? Quizás no sea la mejor idea. Un reciente estudio publicado en BMJ Mental Health reveló que nuestro estado de ánimo —y, con él, nuestra capacidad de afrontar tareas exigentes o tomar decisiones— va cambiando con el paso de las horas. Y lo cierto es que las mañanas suelen ser el momento en que nos sentimos mejor.
“El bienestar de las personas puede fluctuar a lo largo del día, y, en promedio, las personas parecen sentirse mejor por la mañana y peor por la noche”, afirma Feifei Bu, investigadora del University College London, Reino Unido, y autora principal del estudio, que analizó datos de casi 50.000 personas.
NO TE LO ESTABAS IMAGINANDO
La explicación estaría, en parte, en nuestros ritmos biológicos. “El cortisol, una hormona clave para la activación, alcanza su punto más alto poco después de despertarnos y sus niveles más bajos por la noche”, explica Bu. Es decir, nuestra energía y capacidad de respuesta emocional están literalmente diseñadas para rendir mejor a primera hora.
El psicólogo clínico Diego Carracedo, del Hospital Universitario La Paz en Madrid, España, coincide. “A lo largo del día se acumulan el estrés y el esfuerzo mental y físico, lo cual puede mermar progresivamente la capacidad de afrontamiento y de ánimo”, señala. También destaca que en la noche, con el silencio, llega la rumiación mental. “Es cuando aparece más fácilmente la tristeza o la ansiedad, especialmente en quienes padecen insomnio”.
QUÉ HACER AL RESPECTO
¿No sabes qué hacer con esta información? Pues, organizar tu día en función de tus ritmos. Según Carracedo, sería sensato “aprovechar las mañanas para tareas más exigentes y evitar relegar a la última hora del día la toma de decisiones importantes”. En otras palabras: si necesitas resolver un tema delicado, mejor que sea con el café de la mañana que con la almohada.
Eso sí, no todas las personas funcionan igual. Existen los llamados cronotipos: las “alondras” (matutinas) y los “búhos” (vespertinas). La doctora en Psicología Beatriz Rodríguez Morilla, investigadora del Cronolab (el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, en España), explica: “Las personas con cronotipo vespertino pueden rendir mejor más tarde en el día. Por eso es importante conocerse a uno mismo y, si es posible, adaptar las tareas según el momento de mayor energía”.
NO ES HACER MÁS, SINO MEJOR
Además de ajustar los horarios a tu ritmo, los expertos recomiendan algo esencial: equilibrio. “Hay que buscar un balance entre tareas exigentes y gratificantes, y encontrar tus propias vías de regulación emocional”, dice Carracedo. Puede ser el deporte, la meditación, escribir, conversar o una mezcla de todo lo anterior. Y no olvides lo básico: mantener un horario de sueño regular y salir a la luz del día al menos una vez al día.
El estudio también encontró que nuestro estado de ánimo varía a lo largo del año: en verano tendemos a estar mejor, mientras que el invierno se asocia con mayor decaimiento.
La razón, según Rodríguez Morilla, vuelve a ser la luz: “El fotoperiodo —las horas de luz al día— tiene un efecto directo sobre el estado de ánimo y también indirecto, a través del sueño y los ritmos circadianos”. Además, apunta Carracedo, en verano solemos estar más activos, salir más, tener más contacto social y menos estrés. Y eso, claro, también se nota emocionalmente.
En un mundo donde el tiempo parece escaso y la exigencia constante, conocer nuestros ritmos internos puede marcar una gran diferencia. Escuchar al cuerpo, ajustar las expectativas según la hora del día y priorizar el descanso no es pereza: es inteligencia emocional puesta en práctica. Porque tomar decisiones con claridad (¡y cuidarse!) también se entrena.
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