Cuando anticiparse deja de ser una opción
Por Felipe Bunster | Gerente General de Mutual de Seguridad
Para miles de familias chilenas, el temporal de los últimos días no fue solo una noticia, ni una imagen más en los medios. Fue una interrupción abrupta de la vida cotidiana: cortes prolongados de luz, viviendas dañadas o destruidas, caminos bloqueados, comunidades aisladas y, lamentablemente, personas desaparecidas y vidas perdidas. Detrás de cada una de esas consecuencias hay dolor, incertidumbre y una huella que permanecerá mucho después de que termine la emergencia.
Pero una emergencia no termina cuando culmina la lluvia, vuelve la luz o se despejan los caminos. Para muchas personas, recién ahí comienza la parte más difícil. Recuperar la tranquilidad, reconstruir lo perdido y volver a confiar en una normalidad que se reveló más frágil de lo que pensábamos. Por eso, más allá de la respuesta inmediata, este temporal nos deja una pregunta de fondo: ¿cuánto estamos haciendo, como sociedad, para anticiparnos antes de que el daño ocurra?
Durante mucho tiempo construimos nuestras decisiones sobre la idea de que el mañana se parecería bastante al hoy. Planificamos ciudades, proyectos, inversiones y lugares de trabajo bajo la idea de un entorno relativamente estable y predecible. Sabíamos que existían riesgos, pero tendíamos a mirarlos como excepciones: eventos aislados que interrumpían por un tiempo la rutina, hasta que la normalidad volvía a instalarse.
Al parecer, uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo va de la mano con la velocidad con que estamos llamados a adaptarnos a una realidad que evoluciona más rápido que nuestras costumbres, nuestras instituciones y, muchas veces, nuestra propia forma de tomar decisiones. Seguimos pensando en términos de normalidad y excepción, cuando probablemente estamos entrando en una época donde el cambio constante es parte del escenario y eso exige una nueva manera de entender la prevención.
Durante años, la prevención se ha entendido como un conjunto de protocolos, normas y medidas para evitar accidentes específicos. Pero como hemos señalado anteriormente hoy esa mirada resulta insuficiente. Prevenir también es aprender a leer el entorno, anticipar escenarios, prepararse para lo inesperado y fortalecer la capacidad de respuesta de personas, organizaciones y comunidades frente a riesgos que no siempre podemos controlar.
En el mundo del trabajo esta reflexión adquiere una relevancia particular. Cuando un sistema frontal altera la conectividad de una ciudad, una inundación interrumpe una operación o miles de trabajadores ven afectados sus desplazamientos, queda en evidencia que la seguridad ya no puede limitarse al espacio físico donde se realiza una tarea. Cada vez depende más de nuestra capacidad para comprender los riesgos del entorno, prepararnos para ellos y reaccionar de manera oportuna.
Dado esto, la pregunta más importante no es cómo respondemos cuando ocurre una emergencia, sino cuánto hicimos antes de que ocurriera. La diferencia entre una organización que está preparada y otra que se paraliza rara vez se explica por las decisiones tomadas en medio de la crisis. Generalmente se construye mucho antes: en la cultura que se trabaja día a día, en la importancia que se otorgó a la prevención cuando aún no parecía urgente y en la disposición a prepararse para escenarios que muchos consideraban improbables.
Las lluvias de estos días pasarán. Sin embargo, sería un error pensar que la principal lección se relaciona únicamente con este temporal. Lo que deja este episodio es una reflexión más profunda: vivimos en un entorno donde la vulnerabilidad forma parte de la realidad y donde la preparación ya no puede entenderse como una opción. Nuestro país lo vive cada año: hoy es el frente de mal tiempo; durante el próximo verano, pueden ser los incendios forestales; y así, de forma cíclica, uno que otro evento de estas características nos golpea. Por ello, en Mutual de Seguridad creemos que la prevención no puede ser entendida como un ejercicio técnico pasando a convertirse en una responsabilidad colectiva. Porque cuando las certezas se vuelven más frágiles, anticiparse se transforma en una necesidad, en especial, cuando se trata de la salud y seguridad de las personas.
Te recomendamos más artículos de interés.
Cómo usar la comida para mejorar tu estado de ánimo
Ya sea un tazón de sopa de pollo cuando te sientes sin ganas de nada, o un trozo de chocolate cuando estás triste, desde siempre la comida se ha...
Ante la llegada de las bajas temperaturas: guía para mejorar la calidad del aire en el hogar en invierno
Aire limpio para todosContenido de expertos en colaboración con Espacio Mutuo El aire que se respira en las casas puede contar con presencia de...
Charla TED: El poder revolucionario del pensamiento diverso
“Aprenderemos de los demagogos populistas lo indispensable que es la democracia”, dice el novelista Elif Shafak. "De los aislacionistas,...
¿Quieres ser más sustentable? Compra un 75% menos de ropa
Si no hacemos algo pronto, la industria de la moda podría usar una cuarta parte del presupuesto global de carbono restante del mundo y usar un 35%...
¿Estás naufragando en tu vida online? Cómo sobrevivir al tsunami de notificaciones
En promedio, el número de correos electrónicos sin leer que acumulamos en nuestra bandeja de entrada es de 1.602, y la cantidad de mensajes de...
4 trucos para lograr que tu cerebro ame hacer deporte
El ejercicio nutre el cerebro. Probablemente no es necesario convencerte de los muchos, muchos beneficios para la salud mental de una rutina de...
Características de cada colaborador y colaboradora en la experiencia humana del trabajo
Tecnologías para empresas inteligentesContenido de expertos en colaboración con Espacio Mutuo Como empleados, somos más que la simple suma de...
Charla TED: 5 consejos para mejorar tu pensamiento crítico
Todos los días, un mar de decisiones se extiende ante nosotros, y es imposible hacer una elección perfecta cada vez. Pero hay muchas formas de...
¿Tienes un rencor que no te deja dormir por las noches?
Muchos de nosotros hemos tenido la experiencia de dar vueltas y vueltas por la noche, deseando poder dormir, viendo pasar los minutos en el reloj...









